June 2013
May 2013
Nada, soñé contigo. Y te escribo ahora porque quería que lo supieras, hace un rato que me desperté.
-¿De veras?
¡Te lo juro! Yo también sueño, yo sueño contigo. Y soñé que era un día, no sé que día, me llamaste, me dijiste que fuera. Y esa vez si tomé el bus hasta allá, y no le tenía miedo a la falta de seguros en las palancas de las salidas de emergencia.
Te lo juro. Fui y te observé callado como de costumbre, y hablabas, y caminabas. Me mirabas, y seguías caminando. Y la mujer de las palomas también estaba, las que nos tiraba agua porque era hora de que las palomas comieran, ¿te acordás? Y el banco, estábamos en el banco aquél frente a un montón de tumbas de gente que se hacía la muerta, y estaban más vivos que nosotros. Justo adelante de aquél árbol precioso, que no llegaba a dar sombra y nos estábamos incinerando… y no me cohibía, no me hacía más pequeño a medida que te acercabas. Vos me leías, y yo te escuchaba. Para tu sorpresa luego era yo el que leía, y sin que pudieras dar crédito a lo que sucedía te besaba, finalmente. Y estábamos ahí horas, y al salir no queríamos llegar más a tu casa, porque luego tenía que venirme.
Cuando llegamos no me quise volver, y tal fue tu asombro, que solo atinaste a apagar la luz y quedamos ahí, quietos, rozándonos la piel.
¿Loco yo? ¡¿Ahora?! Loco antes, y loca la forma en que dormí tranquilo mientras me esperabas, y la forma en que fui finalmente aquél día, no emití palabra alguna y no me dejé siquiera tocar. Viví en un capullo tanto tiempo… y como lamento que me conociste en esos días de metamorfosis.
No puedo ir en contra de lo que ya elegiste, pero muchas veces me cuestiono qué demonios hubiera pasado en caso de que en aquél día que me escribiste en la madrugada te hubiera dicho que también tenía ganas de verte, que podríamos re-comenzar como si no hubiera pasado nada, nada de esas idas y venidas y contratiempos.
Igualmente sé que ahora estás feliz con lo que tenés, y a quién tenés al lado, pero siempre estoy pensando en vos y lo que vivimos patéticamente en encuentros con pocas palabras y besos tímidos.